Ayer alguien me sorprendió con un comentario. Me cuestionó dónde ponía yo mis líneas rojas en mi relación con esa persona. La cuestión era más o menos la siguiente: Yo le dije que había traspasado una línea roja con X acción y se defendió diciéndome que esa línea roja la había marcado yo.
La cuestión no es baladí y da para preguntarse cosas. ¿Quién determina las líneas rojas de uno? ¿Uno mismo? ¿La sociedad? ¿Un sistema? ¿Tienen los demás el derecho a determinar lo que son tus líneas rojas?
Esto me recuerda mucho a cuando alguien se porta mal contigo y luego censura que te molestes por su forma de portarse contigo. ¿Dónde nace ese don divino por el cual alguien puede decidir si me puede molestar lo que me hacen o no?
¿Debe acaso nadie pedir permiso para sentirse como se sienta?
No son valores que yo quisiera transmitir a mis hijos. Y no es una cuestión esta que sea baladí, algunas personas consideran que el mundo funciona exclusivamente bajo sus normas y que tú no tienes derecho a pensar, valorar, elegir o mismamente sentirte como tú desees. Generalmente son personas a las que el ego se les cae de los bolsillos, ancladas en un autoconcepto en el cual sus palabras no acompañan a sus hechos.
Dicho de otra manera son personas tóxicas.
Si es que ya lo cantaba Britney Spears y lo versionaba con maestría Juliet Turner,